Editorial No. 60 -- por/by A.A.

Estamos en la era de la comunicación, la tecnología ha acercado a muchos países y continentes, y sin embargo, muchos son los solitarios que viven conectados a un ordenador, lo cual, no impide que en el futuro se convierta en parte de una forma de vida más activa y social.

La comunicación, en el transcurso de su historia ha pasado por varias etapas, desde la escritura ideográfica hasta la tecnología electrónica de nuestro tiempo.

En la actualidad, los medios de comunicación juegan un papel determinante, impactan de forma profunda en la sociedad y proponen nuevos procesos de interacción. En un mundo en donde el concepto del progreso se centra en la tecnología y la competitividad, -algo que no siempre se traduce en bienestar social- la tecnología educativa parece ser una vía importante para lograr el equilibrio necesario.

Los medios de comunicación y métodos de instrucción pueden ser usados para educar.La tecnología educativa abarca una amplia gama -Computadoras, www, multimedia, videocasetes, fotografías, películas, libros, periódicos, discos compactos, videodiscos, canciones, caricaturas, televisión, juegos, internet, diapositivas, audiocasetes, documentales, radio y teatro, DVD, CD-ROM, cátedra, laboratorios y el método socrático, entre otros-. Esta no debe promover única y exclusivamente la capacitación para el trabajo, sino procurar fomentar la enseñanza de valores, mostrar la diversidad y la riqueza cultural, la educación ambiental, las artes gráficas e impulsar el desarrollo de las ciencias y el arte como factores de transformación social, transmutando así la idea de una sociedad integrada por fabricantes, vendedores y consumidores por una sociedad más humana.

Los medios de comunicación aparecen como canales de explicación imprescindibles para conocer y comprender lo que está sucediendo dentro y fuera del entorno cultural, dado que su influencia es ilimitada, el estudio de éstos permitirá su enfoque hacia la conformación de los valores y actitudes de nuestros niños, niñas, jóvenes y adultos para el aprovechamiento de toda la raza humana.

Invitamos al amigo lector a que visite los sitios bahá’ís en la red donde eruditos en las ciencias, artes, historia y otros conocimientos a través del mundo, comparten su saber en diversos idiomas. La Editorial felicita calurosamente a todos ellos por mantener sus sitios con toda esa riqueza y dinamismo que los distingue.


(English)
This is the age of communication. Technology has brought many countries and continents together. And yet, there are many loners who spend their days attached to a computer. This, however, does not mean that in the future they will not participate in a more active and social way of life.

In its history, communication has passed through several stages, from ideographic symbols to the electronic technology of our times.

Nowadays, means of communication play a crucial role, profoundly affecting society and bringing about new forms of interaction. In a world in which the concept of progress is centered in technology and competitiveness — which doesn’t always lead to social well-being — learning through technology seems to be an important way to achieve a necessary equilibrium. Means of communication and instructional methods are there to educate all.

Educational technology covers a vast area: computers, websites, multi-media, video, photography, film, books, periodicals, CDs, video discs, music, caricatures, television, games, internet, slides, audio, documentaries, radio, theater, DVDs CD-ROMs, professorships, laboratories, and the Socratic method, to name just a few. This kind of education must not only involve training for work, but also impart values, i.e. educate in diversity and cultural richness, environmental issues, graphic arts as well as promote the development of science and art as factors in social transformation in order to transmute the ideal of a society consisting of producers, sellers and consumers, all working toward a truly human society.

Means of communication are like channels for explanation and are absolutely necessary in order to know and understand what is happening inside and outside one’s own cultural milieu. And since its influence is unlimited, these studies will enable us to focus on the formation of values and attitudes among children, youth and adults, benefiting the entire human race.

We invite the reader to visit Bahá’í websites where knowledgeable individuals in the sciences, arts, history, and other fields of knowledge throughout the world share their knowledge in several different languages. This editorial warmly congratulates all those who are using such sites with all the wealth of knowledge and dynamism that makes them so outstanding.