Compartiendo
El Espíritu del
Arte de la
Cinematografía

 

Contribuyendo con el Plan de 5 Años, la revista El Ruiseñor continua su compromiso de publicar historias y noticias relacionadas a la importancia de las artes. Esta edición se complace en presentar las obras del Profesor Karlos Alastruey, Director de Cinematografía de Navarra, España. Un verdadero maestro del mundo de la filmografía como Director, Escritor y Editor independiente de películas.

Tuvimos el placer de comunicarnos con el Sr. Alastruey y de poder apreciar sus películas y notas sobre sus obras, donde él comparte sus emociones y labor de su ardua tarea. A continuación, el amigo Karlos
Alastruey nos habla acerca de sus obras:

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Queridos amigos, comparto con Uds. un repaso a mi filmografía y a mis
motivaciones.

“Ardia”
El cortometraje de ficción recibió en marzo de 2007 el premio “Selected Work Award” en el festival de vídeo de Tokio (Japón). Este cortometraje comienza con una frase de Bahá’u’lláh en inglés: “Be thou of the people of hell fire. But be not a hypocrite” / “Sé de los moradores del infierno, mas no seas hipócrita”; la película “Ardia” está inspirada en la cita de tal principio.

“Siete Valles”
La versión inglesa de este guión (Seven Valleys) fue finalista en el Queens International Film Festival de Nueva York, noviembre de 2006. Un proyecto de largometraje inspirado en el libro homónimo de Bahá’u’lláh, pero ambientado en una gran ciudad occidental a comienzos de siglo XXI. ¿Tiene sentido plantearse la posibilidad de recorrer un sendero místico mientras uno se halla inmerso en la efervescencia de una gran ciudad occidental a principios del siglo XXI, sin acceso a un lugar de retiro, a un santuario que proporcione la tranquilidad ni las condiciones necesarias? En un mundo en el que las culturas están cada vez menos ligadas a lugares concretos, ¿tiene algo que aportar el sentido de trascendencia oriental a las ajetreadas vidas de las gentes que viven en Occidente?

Con “Siete Valles” pretendemos explorar el territorio de la mística con personajes que viven vidas ordinarias, rodeados por un entorno hostil, materialista y en cierto sentido opuesto a los deseos y anhelos más íntimos de los personajes.

La idea controladora principal de la película es que la verdadera espiritualidad no se vive en un espléndido aislamiento, sino mezclándose con las gentes del mundo y sus problemas. Es fácil sentirse elevado y en paz cuando el entorno invita a ello. Pero donde una persona puede poner a prueba su grado de madurez y resistencia interior es cuando le toca vivir los problemas de los demás, cuando tiene que ejercitar la paciencia, la tolerancia, cuando se enfrenta a las incomodidades, sinsabores y limitaciones de esta vida material.

“Siete Valles” está inspirado en el libro homónimo de Bahá’u’lláh (Profeta de la Fe Bahá’í, 1817-1892). En dicho libro se afirma que las etapas o “valles” del desarrollo de cada persona son siete, siendo la primera de ellas el “valle de la búsqueda”. Es decir, uno entra en este sendero porque se da cuenta de que ha de buscar algo que no tiene. Bahá’u’lláh afirma que una persona puede tanto avanzar como retroceder en esos valles. Y que incluso en un instante una persona puede recorrer los siete valles aunque haya llevado toda una vida de desorientación y errores, o bien puede caer hasta lo más bajo en el último instante arrastrado por su ego, aunque toda su vida haya sido un santo.

La historia de “Siete Valles” se construye con tres personajes. Dos de ellos (Unax y Sara) son seres humanos corrientes, mientras que el tercero, la adolescente Ira, es en realidad un ser sobrenatural que actúa como guía. Unax y Sara, que no se conocen, se mueven en direcciones opuestas. Mientras Unax vive con la atención enfocada sobre cuestiones meramente materiales, fuera incluso del valle más inferior, Sara se encuentra en el sexto valle y ve las cosas de un modo que resulta casi incomprensible para los demás. Diversos acontecimientos despiertan en Unax el anhelo de buscar algo que está más allá de su realidad cotidiana. En paralelo, Sara comienza un proceso de declive que al final la llevará a tocar fondo. Cuando Sara esté en lo más bajo y Unax en lo más alto de ese sendero místico, se conocerán brevemente, y ese encuentro hará que sus destinos queden de nuevo trastocados. Ira aparecerá de vez en cuando en las vidas de Unax y Sara para darles señales o mensajes, no necesariamente verbales, con la intención de guiarlos en ese
sendero.

Unax y Sara representan las dos tendencias que hay en todos nosotros: el anhelo por lo trascendente, por lo sublime, y a la vez la fascinación por lo inferior, el elemento de fatalidad y la tendencia a la autodestrucción. Ira en cierto modo representa a nuestro propio espíritu y a nuestra conciencia.

“El Arte del Espíritu”
Es una película documental sobre la función del arte en las sociedades contemporáneas. El estreno mundial tuvo lugar en el Festival Internacional de Cine y Bellas Artes de Szolnok, Hungría, 27-30 septiembre de 2006. Los cinco artistas que actúan en esta obra son bahá’ís.

Olvidados por la así llamada “industria artística” existen en nuestras sociedades artistas y creadores para los que el arte constituye una vía indispensable para dignificar al ser humano. Tales artistas, a pesar de las limitaciones económicas, estructurales y de otra índole a las que se enfrentan a diario, libran una guerra particular contra la indiferencia, la vulgaridad y el mercantilismo. Creen firmemente que tienen algo importante que transmitir; consideran que el arte es una poderosa herramienta para devolver al ser humano algo que inherentemente le pertenece pero que está perdiendo. La obra de estos autores encarna sus ideales y pone de manifiesto otra forma de entender el arte y, en consecuencia, de contemplar al propio ser humano.

Es muy difícil para un creador mantenerse fiel a unos principios cuando las necesidades diarias de la vida empujan en sentido contrario. Las decisiones
sobre qué obras de arte llegan al gran público y cuáles no, se toman casi siempre al margen de los artistas independientes. Son directores de museos, gestores de fundaciones, directores y técnicos de los departamentos de cultura, responsables de galerías de arte, programadores de televisión, los que – al margen del artista y del proceso de creación – deciden qué obras pasan el tamiz de lo conveniente. A veces la estética, otras la oportunidad, tal vez la temática, definen qué artistas y qué obras se incorporan al “mercado”. Pero podríamos preguntarnos: ¿son creación y mercado conceptos compatibles? ¿Es de verdad posible poner precio al valor de una obra artística?

Esta película se plantea traer a la pantalla la historia, las reflexiones y el propio proceso creativo de algunos de estos artistas, que dan más importancia a la función ennoblecedora del arte que a su viabilidad comercial. ¿Por qué en la Historia siempre ha habido artistas y creadores que han antepuesto el genuino proceso creativo a la búsqueda del reconocimiento y las prebendas? ¿Qué motiva a esas personas a persistir toda una vida en su “error” y aceptar la indiferencia social?

El día a día de estos creadores es una historia que merece ser contada: sus ideas, anhelos, amarguras, contradicciones, y también sus esperanzas. ¿Qué es lo que buscan? ¿Qué esperan? ¿O tal vez no esperan nada en absoluto? ¿Cómo se produce la plasmación de todo eso en su obra? ¿Qué hay en su obra y detrás de su obra? ¿Cómo se ven a sí mismos? Son preguntas fundamentales, que surgen en el propio proceso de filmación, deben hacerse. Son reflexiones, pensamientos, filosofías incluso, que nos ayudan a reencontrarnos con nosotros mismos. Y éste es uno de los sentidos que muchos de estos artistas imprimen a su obra: tratan de dignificarnos y de hacernos repensar al ser humano.

El público en realidad se ve limitado en su libertad para elegir el arte que quiere disfrutar. La música por ejemplo, que no da mensajes de sensualidad, de culto al cuerpo, de materialismo, o que no se conforma con la ideología imperante, no entra en el circuito, no es aceptada por los que tienen el poder de que salga adelante. Se modelan las conciencias de la gente joven a través de las artes, particularmente la música y el cine, y son básicamente tres o cuatro valores materialistas los que continuamente se están transmitiendo.
“ El arte del espíritu” está estructurado en cinco segmentos, separados por
fundidos a negro:
- Roy Ledgard, escultor de Elche. Hijo del antes famoso presentador de TVE Kiko Ledgard, Roy realiza escultura de gran tamaño y usa novedosas técnicas personales.
- Teresa Blanco, pintora de Santander es una conocida pintora cántabra que dejó a un lado los retratos pare centrarse en lo que ella denomina pintura de los espacios que recuerdan la matriz del espíritu.
- Marta Saña, actriz de teatro de Sant Cugat actúa en dos grupos de teatro
catalanes, que se distinguen por su vanguardismo y su vocación de elevar la conciencia social del público.
- Santiago Lahuerta, estudiante de música de Barcelona. estudia batería en la prestigiosa Escuela Superior de Música del Liceo de Barcelona. Se interesa principalmente por el Jazz y el Rock, y por ir más allá del virtuosismo.
- Ferrán Roca Bon, pintor de Barcelona es un consagrado pintor barcelonés que ha expuesto en las galerías de arte más importantes de España, así como en Nueva York, Victoria (Canadá) y con obra repartida en numeroso países. Roca Bon es autor del retablo del santuario de Nuria, en Cataluña.

Conclusiones
El cine puede provocar un tremendo impacto en la conciencia social de la humanidad. Lamentablemente muchos de quienes manejan las grandes sumas y tienen capacidad de decisión en el panorama cinematográfico mundial han preferido históricamente pensar en el público en términos de mercado de masas en lugar de en términos de personas concretas con necesidades espirituales.

Un saludo a todos, su amigo,

Karlos Alastruey
Email: karlos@unavarra.es